"La historia de cada ser humano"
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- Esta historia es bastante interesante porque en ella definitivamente hay acción, drama. Algunas veces hay comedia y otras un poco de tragedia. Todo eso le da interés. Pero, ¿de qué historia hablo? No necesito decirlo. Ya lo sabes porque es tu historia. Trata de ti, no de mí. No trata de un rey, ni de un león de la selva, ni de un ratoncito. Trata de ti.
Mientras te llega el aliento, mientras estás vivo, la historia no concluye. Sigue evolucionando. Por lo menos una parte de esa evolución depende de ti. Algunas personas dicen: "Estoy en manos del destino. No soy responsable de lo que ocurra en este mundo. Haga lo que haga, ahí arriba hay alguien que mueve los hilos y yo estoy bailando a su son. Soy una marioneta".
No voy a discutir eso porque no tendría sentido Lo que sí es importante es que cierta parte de la historia depende de ti. Tú controlas el resultado de una parte de la historia; quizá no de toda, pero sí de cierta parte.
La parte de la historia que controlas tiene que ver la auténtica alegría, con la felicidad, con la satisfacción. También tiene que ver con el agradecimiento y con la posibilidad de mirar adentro para encontrar respuestas a preguntas que tal vez ni siquiera te has formulado todavía.
Esta historia empieza contigo: "Había una vez una persona que estaba viva, que respiraba, que era única". No hay nadie como tú. Quizá haya alguien que tenga tu mismo corte de pelo o que lleve la misma ropa, pero no hay nadie que sonría como tú cuando eres feliz. Nadie puede sonreír como tú. Nadie puede sentirse agradecido de la misma forma que tú. Es tu expresión de gratitud y de alegría lo que te hace único.
Has recibido tu propia paleta para la expresión. Incluso aunque una persona no lo quiera, se expresa. No necesitas conocer la vida de alguien para saber que está triste. No hace falta que conozcas su historia para saber que está alegre, ni siquiera tienes que ver los dientes de una persona para saber que está sonriendo. Puedes mirarle a los ojos y ver la expresión de alegría.
En esta vida, tenemos que ser nosotros mismos. Debemos sentirnos orgullosos de estar vivos. Tenemos que mantenernos erguidos, no encorvados por las cargas que hemos acumulado. Entre todas las cosas que tenemos que empacar, necesitamos incluir eso que es esencial, y debemos saber lo que es esencial.
Algunas personas se preguntan: "Si llego a tener paz, ¿seguiré queriendo a mi familia?" Por supuesto. Hay quien piensa que para alcanzar la paz en esta vida hay que dejarlo todo. No es así. No tienes que renunciar a nada. Lo único que tienes que dejar es tu tristeza, tu odio. Sólo tienes que renunciar a las cosas que no quieres. Si de verdad las quieres, puedes conservarlas y seguir teniendo paz, porque la paz no es la ausencia de algo. Es una realidad en sí misma.
Lo principal es que necesitas tener paz en tu vida. Escribe bien la historia. La persona que va a leerla eres tú. Haz que esté bien, que sea interesante, que sea real. Dale a tu aliento la importancia que tiene, haz que este día merezca la pena, que esta vida cuente. Es un regalo incomparable.
SUERTE…

